¿CÓMO HABLAMOS?

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En ocasiones de forma no consciente, no sabes qué importancia y cómo repercute tu lenguaje sobre las otras personas. Te puede pasar con tu jefe, con tus compañeros del trabajo, con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos, con tu pareja o amigos e incluso contigo mismo.

Es importante cuidar la manera de hablarte y dirigirte hacía los demás. El impacto que puede tener en ti mismo como en el resto de las personas de tu entorno puede llegar a ser contraproducente y dañino.

Es difícil detectar cómo es tu lenguaje y saber qué provoca en ti y en los demás. A pesar de que sientes y piensas que es correcto.

Sin embargo es fácil aprender una manera adecuada y sana de comunicarse. El primer paso es reconocerse y reconocer. Y para ello hay detrás un trabajo de autoconocimiento en el cuál hay profesionales que te pueden ayudar.

La comunicación habla mucho de la persona y cómo está se valora y es valorada por lo demás. Nos abre los ojos para poder intervenir con el fin de mejorar tu bienestar contigo mismo como hacia con los demás.

No sólo la comunicación verbal es la que revela información de ti, también la comunicación no verbal es de gran importancia. Es la que anticipa tus emociones de una manera automática e inconsciente aportando aún más información de ti mismo. Por ello, el objetivo es poder conciliar ambas para llegar a sentirnos tranquilos y relajados entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.

 

 

 

CONSTRUIR

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Hay momentos en tu vida que das importancia a ciertas cosas que antes no, que hay personas o situaciones que son difíciles de manejar y que despiertan en ti un malestar. Normalmente la causa es por una sensación de falta de consciencia de ti mismo y una ausencia de control. Aquí es donde te interesa frenar y preguntarte que en este momento existen cosas de ti que descubres que no sabías y por tanto es tu momento para darte cuenta de otras facetas que en ti están pero que hasta ahora se mantenían dormidas. Por otro lado, hay que tener en cuenta que tiendes a pensar que casi todo puede estar bajo control, sin embargo hay muy pocas cosas dónde tú tengas el control pero lo que está en tu poder es saber manejarlas.

En ti está el querer parar, observar y detectar aquello que no quieres y gestionar la situación con pequeñas decisiones del día. Debes de tener en cuenta que cada día, SÍ haces algo por tu bienestar ya que en ocasiones tienes la sensación que no lo haces, no lo consigues, no llegas a “…”cuando realmente sí lo haces, sí lo consigues y sí llegas a “…” Es importante que te reconozcas y valores.

Si tienes la convicción de ser un persona válida y segura reconociendo tanto tus fortalezas como limitaciones siendo ambas igual de positivas encontrarás la forma para que tú camino que ahora parece arduo, sea en el día a día tu camino hacía tu bienestar.

El recorrido no es fácil pero con ayuda de un profesional que te guíe, que te paute y lo más importante que detecte lo que tú necesitas para empezar “ese cambio” que será  el dispositivo que hará que tu “ser” empiece a funcionar.